martes, 15 de marzo de 2011

La Contabilidad por Partida Doble.

Osmel A. Rivas Contreras
osmelalberto@gmail.com


     La Contabilidad por Partida Doble, en su acepción más amplia, es considerada como un “Sistema contable en el que cualquier asiento en el debe del balance tiene su correspondiente contrapartida en el haber, o viceversa” (Enciclopedia de Economía, 2008, disponible: www.economia48.com/spa/d/contabilidad-por-partida-doble/contabilidad-por-partida-doble.htm).


     Pese a que los orígenes de la Contabilidad por Partida Doble se ubican en la Edad Media, existen vestigios sobre la idea bipartita del sistema contable -al menos su noción-, en la Antigua Roma; los ciudadanos romanos anotaban sus transacciones y operaciones de crédito en un libro o Códice, conocido con el nombre de “Codex Accepti et Expensi”, en la que se anotaban los ingresos en una columna denominada “Acceptum” y las erogaciones en otras llamadas “Expensum”.

     La Contabilidad por Partida Doble fue desarrollada inicialmente por comerciantes italianos con el propósito de anotar de manera detallada el resultado monetario de sus operaciones mercantiles, así como de desarrollar una conexión entre ellas, que le permitiera tener una visión mucho más amplia sobre su situación económica actual, además de conocer y vigilar de dónde provenía el dinero y cual sería su destino final.

     A tal respecto, Corvellec, H. (2001), señala: 
…Las sociedades habían aumentado en número, así como las relaciones comerciales con el extranjero, lo que hizo que las actividades comerciales y bancarias a nivel internacional se ampliasen y se volviesen más complejas. Los comerciantes ya no podían confiar sólo en su memoria a la hora de manejar sus contratos. Por ello comenzaron a desarrollar un sistema que les hiciera posible, ya el controlar a quién le debía dinero y quién les debía a ellos, ya el calcular y rendir cuentas acerca de la manera como las diferentes partes de una expedición comercial conjuntamente financiada debían repartirse las eventuales ganancias de una empresa tal. Por esos fines inventaron y desarrollaron el conciso y preciso sistema de registro de transacciones comerciales que hoy llamamos contabilidad por partida doble.  (Disponible: http://redalvc.uaemex.mx. p.3) 


    Para muchos, el Padre de la contabilidad por partida doble fue Fra Lucas de Paciolo, un monje franciscano quien en 1494, publicó su “Summa de Aritmética, Geometría, Proportioni et  Proportionalitia”, y en donde abordó temas sobre la fisonomía o naturaleza de la partida doble, inspirados en los más altos criterios de armonía y simetría que gobernaba el pensamiento crítico del Renacimiento

     Existe un elemento básico que caracteriza a la contabilidad por partida doble; Es lo que Roover, R. De (1937), citado por Esteve, E. (2005) llamaba la “Dualidad de las anotaciones”; esto significa que todas las operaciones que se efectúan en un periodo determinado, deben anotarse en dos partidas o columnas, una conocida como el “Debe” y otra como el “Haber”.

     Sin embargo, no es suficiente con que se presente, al menos en apariencia, la doble partida o dualidad; debe existir una correlación inmediata entre ambos asientos, lo cual se logra reflejando una misma operación en las dos columnas. Es lo que se denomina la contrapartida: toda operación reflejada en el debe, debe tener su correspondiente contrapartida en el haber.


     Por ejemplo, una persona recibe una determinada suma de dinero, como consecuencia de por concepto de un crédito solicitado obtenido por ante una entidad financiera, a los fines de adquirir un inmueble. En este sentido, se obtiene un ingreso por efecto del crédito, la cual se asienta en el Debe, al mismo tiempo que se incrementa el valor del activo con la adquisición del inmueble. No obstante se genera, en virtud de esta operación, una cuenta por pagar, -que vendría siendo el pago del crédito-, una deuda que debe asentarse en la otra columna, es decir en el Haber. De eso se trata la dualidad de las anotaciones. 

     Esteve, E. (2005), analizando los argumentos de Roover, R. De (1937), advierte:   
La observación integral y rigurosa del principio de la dualidad de las anotaciones en el Libro Mayor es para Roover una condición sine qua non. Si no se da, no existe contabilidad por partida doble. No basta, por consiguiente, con que las cuentas se presenten en dos columnas, una para el Debe y otra para el Haber. En efecto, aunque las contabilidades por partida doble se presenten de esta manera, para averiguar si una contabilidad está llevada por este método, deberá comprobarse cuidadosamente que cada partida del Debe tiene una contrapartida en el Haber y viceversa. (Disponible: www.3.unibon.es/pecvnia/pecvnia01/01_093_124.pdf. p.95) 
    
    Como puede apreciarse, “la dualidad de las anotaciones” constituye un elemento “sine qua non” en la naturaleza de la contabilidad por partida doble. A continuación, se harán mención algunas de las siguientes definiciones aportadas por la Doctrina. 

     Para Roover, R. De (1937), citado por Esteve, E. (2005), la contabilidad por partida doble la define de la siguiente forma:

…debe su nombre al hecho de que cada asiento del Diario da lugar a la inscripción de dos partidas o asientos en el Libro Mayor, una de ellas al Debe y la otra al Haber. Pero, esta condición no es suficiente por si misma: es necesario también que el importe asentado en el debe sea igual que el asiento en el haber y que todas las cantidades estén expresadas en la misma unidad monetaria que sirva de medida común. En consecuencia, cuando se sume el Debe y el haber del Libro Mayor, los totales deberán ser necesariamente iguales, si las anotaciones han sido efectuadas con exactitud. (Disponible: www.3.unibon.es/pecvnia/pecvnia01/01_093_124.pdf. p.95)

     De la definición expuesta, se logra apreciar cómo el autor considera necesario, para que exista una contabilidad por partida doble, la igualdad monetaria -todas las cantidades deben estar expresadas bajo un mismo signo monetario-, así como la igualdad en cuanto las sumas totales del debe y el haber. Del mismo modo, resalta la idea que esta técnica debe realizarse en el Libro Mayor, y no en el Libro Diario.

     Según Roover, una de las peculiaridades de este sistema, es que las operaciones realizadas por el dueño deben ser obligatoriamente contabilizadas, debido a la existencia de un juego completo de cinco cuentas que el Libro Mayor proporciona, las cuales son, según sus primeras denominaciones:  cuentas de personas, de valores, de gastos, de resultados y de Capital. Todo esto da nacimiento a la figura del Balance General y los estados de ganancias y pérdidas que hoy en día se conoce.

     Federigo Melis, oriundo de Toscaza, quien en su obra “Stores Della Ragioneria”, publicada en 1950, mucho después de culminada la 2º Guerra Mundial, define la contabilidad por partida doble como:
Un método contable que basándose en la doble consideración analítica y unitaria de la riqueza con la que trata la hacienda, la traduce en dos series de cuentas (como derivación directa de tales aspectos) y para cada hecho económico la expresa invariablemente en dos distintos asientos, de igual valor y antitéticos en su signo (Debe y Haber). (Citado por Esteve, E., 2005, disponible: www.3.unibon.es/pecvnia/pecvnia01/01_093_124.pdf. p.98)

      Este autor descalificó en parte la tesis desarrollada por Roover y Besta, comentando que no es necesario que las cuentas estén dispuestas en dos asientos o partidas para afirmar de manera inequívoca la existencia de un sistema contable bipartito; las operaciones pueden estar colocadas de manera yuxtapuesta si se quiere, lo importante es que se evidencie la correlación o contrapartida entre los dos asientos que describen una misma transacción. A tal efecto, comenta lo siguiente:

Se presenta la cuenta en secciones una encima de la otra, o ubicadas o distribuidas en zonas diferentes del libro, o incluso diseminadas en libros distintos, con tal de que estén individualizadas en su signo y en el objeto de variación…, lo esencial es que la cuenta haya sido concebida de forma que permita la consecución del objetivo del método. (Citado por Esteve, E., 2005, disponible: www.3.unibon.es/pecvnia/pecvnia01/01_093_124.pdf. p.98)

     Para Melis, era irrelevante que las cuentas estuvieran reflejadas bajo una misma moneda o signo monetario, puesto que en ese entonces, en Florencia se utilizaban distintas clases de monedas, en virtud de que Italia estaba dividida por ciudades-estados, gobernadas por sus propios reyes y por sus propios sistemas de creencias y costumbres; “...Lo que cuenta no es la igualación inmediata de los valores bajo los signos contables unitarios, sino su equivalencia.” (p.99)  

     También afirmó que ni siquiera era necesario que la partida doble estuviera asentada en el Libro Mayor con la misma fecha que la contrapartida; el único requisito válido para determinar la existencia de este sistema contable era la presencia de las cuentas netas, “introducidas en el método nuevo”. Al existir la cuenta neta, -la cual recibe el nombre de beneficios, ganancias, o pérdidas, dependiendo del resultado de las operaciones al cierre del ejercicio económico-, se demuestra la inmediata correlación de los asientos contables, y por ende la existencia de la partida doble, ofreciendo a la persona, información concluyente sobre su situación económica actual, así como el comportamiento de sus propias finanzas.

     Carlos Antinori, sintetiza las condiciones que deben ser necesarias y cumplidas para que exista verdaderamente una contabilidad por partida doble, teniendo como referencia las impresiones de Lucas Pacioli en su famosa obra Tractatus XI, Capítulo 36, Folio 209:


1.    Tienes que asentar en el Mayor todos los acreedores a mano derecha y los deudores a mano izquierda.

2.    Todas las partidas que pases al Mayor tienen que ser dobles, es decir, si haces alguien acreedor, habrás de hacer también deudor de alguien.

3.    Todas las partidas, tanto las del Debe, como las del Haber, deben contener tres cosas: día del pago, importe del pago y razón del pago.

4.    El mismo día en que se escribe la partida del Debe, tiene que escribirse la partida del Haber.

5.    Conviene que la columna de cantidades del Mayor se refiera siempre a la misma moneda, aunque en el texto del asiento pueden consignar las monedas que realmente hubieran intervenido en la operación, bien fueran ducados, liras, florines, escudos de oro o la moneda de que se tratase.

6.    De este modo, al sacar los importes a la columna de cantidades, conviene que vayan todos en la misma moneda en que comenzaste el Mayor.

(Esteve, E., 2005, disponible: www.3.unibon.es/pecvnia/pecvnia01/01_093_124.pdf. p.100)

     Como puede apreciarse, la mayoría de los autores coinciden de manera inequívoca que las condiciones para que exista la contabilidad por partida doble son: la dualidad de las anotaciones y la existencia de una cuenta neta. De todo lo antes expuesto, puede aportarse una definición propia y más completa sobre la contabilidad por partida doble, tomando en cuenta el criterio de Roover y Melis. 

     La contabilidad por partida doble es un sistema contable, en donde su principal característica es la “dualidad de las anotaciones”, lo que significa que todas las transacciones económicas y comerciales llevadas a cabo por una persona, bien sea natural o jurídica según su definición legal, deben ser asentadas en dos partidas o columnas, identificadas por sus denominaciones tradicionales “Debe y Haber”, y al mismo tiempo, todas las operaciones económicas que se asientan en la columna del Debe, deben tener una correspondiente contrapartida en la columna del Haber, haciendo énfasis en el hecho, de que es preciso la existencia de una Cuenta Neta, producto de la deducción de ambas partidas, que normalmente se realiza al cierre del ejercicio económico. (Rivas, 2008) 

     En Venezuela, así como en todas partes del mundo, este sistema contable se lleva acabo en el Libro Mayor de la contabilidad mercantil, libro cuya definición legal, o al menos su enunciación, puede encontrarse en el artículo 32 del Código de Comercio.

     Con respecto a la contabilidad por partida simple, y haciendo contraste con el sistema contable anteriormente estudiado, no hay mucho que mencionar.

     La contabilidad por partida simple, se define como un sistema contable en el que se destaca la idea de que todas las operaciones o transacciones de interés contable llevadas a cabo por una persona, sea natural o jurídica, según su definición legal, sólo son registrados en un asiento, de modo indiscriminado.

     Si se revisa con detenimiento la historia de la contabilidad, desde sus primeros tiempos, ésta comenzó, o nace bajo este sistema contable; por ello algunos autores definen la partida simple, como las distintas formas de contabilidad que existieron con anterioridad al nacimiento en la Edad Media, de la contabilidad por partida doble.

     A pesar que el sistema contable bipartito es lo que generalmente se usa hoy en día, existen libros contables que manejan las empresas que se llevan a cabo bajo el sistema unipartito, como es el caso del Libro Diario de ingresos y gastos, libro cuya definición legal puede encontrarse en el artículo 34 del Código de Comercio Venezolano.                      



REFERENCIAS


CORVELLEC, H. (Julio, 2001) La Contabilidad por partida doble como forma de representación. Heterogénesis. Revista de Cultura y Arte. Asociación de Arte Mulato Gil. (Número 36) Lund, Suecia: Red de Revistas Científicas de América Latina y El Caribe. Ciencias Sociales y Humanidades. [Documento en Línea]. Disponible: http://www.redalvc.uaemex.mx. [Consulta: 2008, Julio 31]


ENCICLOPEDIA DE ECONOMÍA (s.f.) Contabilidad por partida doble. [Página Web en Línea] Disponible: http://www.economia48.com/spa/d/contabilidad-por-partida-doble/contabilidad-por-partida-doble.htm.  [Consulta: 2008, Julio 31]


ESTEVES, E.  (2005). Reflexiones sobre la naturaleza y los orígenes de la Contabilidad por partida doble. [Documento en Línea] Disponible: http://www.3.unibon.es/pecvnea/pecvnia01/01_093_124.pdf. [Consulta: 2008, Julio 31]










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